sábado, 8 de noviembre de 2008

5 NOVIEMBRE 2008... Estrenando el Invierno en LA CEREZUELA (Cardaño de Arriba, Palencia)...

- Oye que dicen por ahí que ha caído un “paquetón” de alucinar… ¿Quedamos mañana?
- ¡Por supuesto!
- Pues nada, nos vemos en Cardaño a las 10….

Cardaño de Arriba, Miércoles 5 de noviembre, ni un alma… menos nieve de la que nos esperabamos, pero ¡que coño! estamos a 5 de noviembre, no se puede pedir más…

El plan inicial era tirar para la zona del Tres Provincias, pero cambiamos de planes y decidimos ir al Murcia a ver que pasa por allí… las nubes juegan con las cumbres mecidas por un fuerte y frío viento y amenazan con cerrar el cielo y ponerse a nevar, pero de vez en cuando se abre un claro y se nos alegran los ojos…

Esquís a la mochila y pa’rriba!...

Salimos del parking de Cardaño de Arriba por una pista que sale hacia el norte y pasa, nada más empezar a andar, por al lado del refugio del Club de Montaña Espigüete de Palencia y tras un kilómetro de curvas y subidas se nos aparece el puente de hormigón que cruza el Arroyo Valcabe (15’). Hay que estar atentos para llegar a este puente de abandonar la pista en una curva a izquierdas y cogen un sendero que sigue la orilla del río en dirección norte… en caso de seguir la pista el único problema es que tendremos que vadear el río y si este viene crecido puede llegar a ser un problema…

Pasado el puente de hormigón salen un sendero muy marcado hacia el noreste indicado con hitos del Parque Natural que se dirige hacia el Pozo de las Lomas. Nosotros seguimos otro menos marcado que se dirige hacia el norte por la orilla del Arroyo Valcabe hasta que llegamos, en poco tiempo, a juntarnos con la pista junto al vado del río (25’).

Ahora ya por pista enfilamos el Valle de Valcabe y un poco más adelante se nos aparece la impresionante silueta del Pico Murcia emulando a los gigantes del Himalaya… ¡hala! Te has pasao un poco ¿no?... que queréis, uno que le tiene cariño a estas montañas.



Terminando el segundo kilómetro llegamos al coqueto puente de madera sobre el Arroyo de Hontanillas. Pasado este sale a la derecha, apenas marcado y difícil de encontrar, el precioso camino de San Lorenzo, pero hoy no es nuestro objetivo así que seguimos en dirección oeste hacia los pies del Pico Murcia (35’).

Otro kilómetro más sin dejar la pista, y van tres, nos sirve para cruzar otro puente. El puente del Arroyo Valcaliente (50’). Por ese valle subiríamos hacia el Collado de San Lorenzo, Las Guadañas y Las Peñas Malas, pero hoy tampoco toca, así que seguimos hacia el oeste. Un poco más adelante, mal pintado en el mapa del IGN, existe un chozo a la derecha de la pista que suele pasar desapercibido. Está situado en una pradera unos metros por encima de la pista y suele estar cerrado, ¡bueno! por lo menos yo no lo he visto abierto nunca…

Seguimos caminando y empieza la nieve en serio. En el sitio donde íbamos a ponernos las tablas se han quedado embarrancados unos pastores que subían a controlar el ganado. Y, como no hay mal que por bien no venga, pues a cambio de empujarles nos obsequian con una barra de pan para la comida.

De repente aparece una figura por la pista. Es Vidal con su sonrisa en la cara y sus tablas en la mochila…

- ¡Pero no habíamos quedado a las diez!
- Ya, pero es que… me líe… y tal… y cual… que si la abuela fuma… y el perro es colorao…
- Vamos tira pa’rriba que ya estamos todos…
- Pos vamos…



La pista queda tapada por la nieve y nos encontramos con el último puente del valle. El Puente del Arroyo de la Cuenca que nos deja al pie de la última disyuntiva (1h. 05’). Por la derecha subiríamos hacia la Cara Este del Murcia y hacia las Peña Zahurdias y por la izquierda tenemos a tiro las cumbres del Castillo de Cardaño, el Cerro del Sillar, la Cerezuela y la Cara Sur del Murcia por la Cuenca Superior. Este valle es conocido como la Escuela de Esquí de Montaña Palentina porque dudo que haya algún esquiador de montaña de Palencia que no haya foqueado por estas laderas. Y si lo hay… ¡Ya está tardando en venir!...

Decidimos subir hacia la Cuenca Superior porque todo el Valle del Arroyo de la Cuenca está más nublado y hacia la Cerezuela se abren claros.



Ahora estamos foqueando hacia el sur en dirección al centro del gran circo que forma la Cuenca superior. Al llegar a esa planicie giramos 90º hacia el oeste y empezamos a afrontar las palas por donde mejor nos parezca. La opción más fácil hace una gran diagonal de izquierda a derecha para desembocar muy cerca de la vaguada en la parte superior. En ese punto están las inclinaciones más fuertes (30º) que pueden presentar dificultades si la nieve está muy dura… ¡Cuidadín, cuidadín!...



Especial mención hay que hacer, llegados a este punto, a las grandes avalanchas que caen en esta zona en dos laderas concretas. La primera cae en unas placas situadas en la cara noreste de la cota 2.161 de la Cerezuela y suelen barrer cuando son muy grandes parte de la ruta de ascenso. Y la segunda en la zona alta de la cara este de la cota 2.206 de la Cerezuela cerca de la cumbre. Además hay que tener en cuenta que todo el Collado entre la Cerezuela y el Pico Murcia es muy propenso ha formar grandes cornisas hacia el este… así que ¡Cuidadín, cuidadín otra vez! (quedan marcadas estás zonas en el mapa en color azul!)

Atravesadas estas primeras rampas a los 1.900 metros llegamos a otro gran valle colgado que se abre hacia el este y termina en el collado de la Cerezuela. A la derecha vemos el Pico Murcia y a la izquierda todas la cotas que forman la Cerezuela (1h. 55’). Desde aquí ya solo nos queda decidir a donde nos queremos subir o que pala queremos bajar. Las hay para todos los gustos, pero hoy va a ser la nube la que decida y decidimos tirar dirección suroeste hacia la Cerezuela para ver si nos libramos de las nubes. Las rampas no pasan de los 30º en ningún momento y buscando un poco los rellanos conseguimos una ascensión muy tranquila.



¡Vamos!, ¡corred que arriba da el sol!... pero todo se queda en ilusiones y al llegar arriba lo único que hay es frío, niebla y ventisca en un colladito con vistas (2h. 45’), casi todos los días menos hoy… pero ¿cómo sabríamos que un día es bueno si no conociéramos ningún día malo? Así que, sonrisa, a quitar rápido las pieles y a disfrutar de una bajada divertidísima por donde hace unos ratos parecía que no se acababa la cuesta.



Y lo más alucinante del día… ¡que es 5 de noviembre!... ojalá este invierno nos desquite de los pasados… de momento no ha empezado mal ¿no?





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